Un espacio que retoma las memorias del arma dorada de Colombia, recordando a través de cuadros, fotos, trofeos y objetos invaluables el sentir y el vivir de todos los hombres que han hecho parte de esta gran insignia del Ejército colombiano.
(29 de junio de 2009)
Fotografías de la escuela a mediados del siglo XX, lo llevan en un viaje hacia el pasado que retorna a los inicios de la Escuela de Caballería en Colombia, en 1936 cuando los ejércitos americanos e ingleses abandonaban el país y se veía la obligación de crear nuestra propia fuerza montada, que cabalgara por los valles y montañas de la geografía colombiana.
Un repaso a los vehículos blindados que han hecho parte de la fuerza de ataque del arma, se encuentran representados en miniatura, junto a estos el arma insignia de la Caballería, los sables, aquellos que salvan vidas y ganan batallas dan muestra de su elegancia y virtudes, como el del General Miguel Silva Plazas, donado por su familia.
Dentro de museo se encuentra el equino por excelencia, Jorgito, el ejemplar más notable del deporte ecuestre en nuestro país, triunfador de muchas batallas, allí se recuerda su figura, acompañado de la silla en la que lo montaron durante su vida como semental de la equitación del ejército.
Por toda la galería se pueden apreciar los trofeos que durante décadas ganó el Ejército Nacional, convirtiendo a los caballeros en campeones latinoamericanos del deporte ecuestre, desde el Cabo de la Vela, hasta Tierra de Fuego, se pueden observar épicos trofeos luchados gota a gota por nuestros eqquites. Equitadores gloriosos como el General Gustavo Matamoros D´Costa, se pueden observar en plena acción, saltando obstáculos, al lado de los más destacados ejemplares de la Escuela.
No tan solo trofeos ha recibido la Escuela por su trabajo, así lo demostró el ex presidente Belisario Betancourt al obsequiarle al museo de armas un caballo en porcelana, amarillo y verde, de casi un metro de altura proveniente de la dinastía china, Tang, fabricado en el año 618; a esta figura la acompañan un juego de sillas con grabados medievales alusivos a la Caballería de esta época, que se encuentra en la escuela desde sus inicios.
Las Revistas Pegaso se encuentran desde su primera publicación, muestra de su evolución a lo largo de los últimos años, en los que se ha afianzado en las memorias del ejército, como el recuerdo de los hombres que llevaron las riendas de esta noble arma, inmortalizándolos en el tiempo.
Historias que se forjaron a través de los años, oraciones y la heráldica de la divisa amarilla, son remembranzas que se plasman sobre el corazón de los caballeros, como observan a lo largo del recorrido por este cuarto de honor, reseñas de cada uno de los grupos de caballería, himno y oración del arma, poemas alusivos a las hazañas de los héroes de Caballería, demuestran que “no somos mejores, ni inferiores, ¡somos diferentes!”